12 may. 2016

La lluvia es mía otra vez


No solo por el olor o la novedad,  la lluvia me gusta por muchos motivos, me evoca recuerdos, situaciones, travesuras y alegría, jamás llanto o tristeza.  
Caminar al trabajo bajo lluvia y granizo no es problema, terminar mojada hasta la cintura, y con los pies fríos enfundados en charcos de tela tampoco me molesta. Puedo trabajar así,  puedo andar por la ciudad con una sonrisa mientras chorreo agua, no me incomodan los coches que apropósito aceleran el paso para acabar de mojar a los peatones.  Es el dolor de garganta del día siguiente el que me pasa la factura, pero cual borracho con guayabo, se que lo volveré a hacer. 
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